17 de febrero de 2014

"Cuando fui Tony Soprano", por José M. Rodríguez

Lo conocí en el caos de una habitación de hotel en Los Ángeles, aquella tibia mañana en la que Alabama se había puesto esa camisa invisible, de un azul que no existe, que dejaba sus hombros y la imaginación al descubierto: una tormenta de insinuaciones en la retina de un chico de dieciséis años.


Patricia Arquette en True Romance (Tony Scott, 1993)

Luego Travolta, que ya había resucitado, le enseñó quién era el más duro del negocio del cine en Hollywood, y él fue recogiendo papeles menores a la espera de que llegara su momento.


Travolta y Gandolfini compartieron cartel en Get Shorty (Barry Sonnenfeld,1995)

Sucedió en los primeros años del siglo XXI, a Winston le habían encargado recoger a Julia y mantenerla oculta hasta que el golfo de su novio Brad pagara sus deudas. En la habitación de un motel de carretera se confesó homosexual, se abrió el corazón en dos para que Julia le diera algunos consejos y él pudiera aceptarse un poco más. La cosa terminó bien o, al menos, no terminó mal.


The Mexican (Gore Verbinski, 2001)

Vivió el chantaje y la mentira, en el blanco y negro de las novelas buenas, en un pueblo apartado que casi daría igual si existía o no. Le costaba celebrar la Navidad, ni como un favor, y ni siquiera si le pagaban por ello, y es algo que Ben no podía entender.


The Man Who Wasn't There (Joel Coen, 2001)

Así que volvió a New York, y cogió el metro que salía de Pelham, el que una vez cogiera Robert Shaw, y se animó a encarnar algunos papeles de político o de pez gordo de la CIA. Los trajes no terminaban de sentarle bien, así que agarró sus cosas y se largó a New Jersey.


Zero Dark Thirty (Kathryn Bigelow, 2012)

Abrió el Badabing y lo llenó de gente de mal, se agenció el Satriale’s, una carnicería que no tenía nada que ver con sus asuntos personales, porque él siempre dijo que su trabajo era sacar la basura. Y punto. Familia, la otra familia, las amantes, las otras amantes, quebraderos de cabeza, decisiones difíciles… Los patos venían a verlo una vez al año, junto a la piscina. Aún tuvo que volver al psiquiatra cuando lo de aquellos mareos… Se va construyendo la vida así… Aunque si eres Tony Soprano parece más fácil; o todo lo contrario. Pero, ¿si te preguntan si valió la pena, qué les dirías? ¿Qué nos dirías?


Cartel promocional de la 6ª temporada de The Sopranos (1999-2007)

Esa tensa espera en la mesa del Holsten’s, reunión familiar, aquí quiero hablarles de mi vida, de mi sueño y del sueño de todos. Sé que me van a sacar de plano, sé que viene un fundido a negro, el viaje que empieza ahora lo voy a tener que hacer solo, pero que no pare la música… “Don’t stop believing, hold on to that feeling…”


The Soprano (1999-2007), episodio final.

José M. Rodríguez


Escucha el tema de Journey que puso el punto final a la serie de David Chase, The Sopranos.


Y el tributo a James Gandolfini por parte de sus compañeros de profesión en este documental


17 de diciembre de 2013

"De Spritzs con Corto Maltés por Venecia", por Juan Manuel Marco Alcaraz

El vaporetto traquetea; con qué pericia el conductor y navegante atraca en los pequeños muelles que ejercen de parada a este autobús acuático. ¡Soltad amarras! Tras montar el heterogéneo pasaje, turistas cargados de maletas todavía desorientados y desconcertados que se mezclan con familias de venecianos, trabajadores que siguen su rutina, enfilamos el canal de agua azul brumoso en este día encapotado. Leve llovizna. Desde Piazzale Roma a Fondamente Nove nos da tiempo a ver las señoriales fachadas de palacios ateridos de frío, con ventanas de madera cerradas. Hace ya tiempo que se dejaron de celebrar fastuosas fiestas, en sus espaciosas salas con gigantescas lámparas de araña, en las que el champán corría a raudales.


El gran imperio que fue Venecia, la ciudad acuática, impensable. Góndolas estilizadas amarradas entre los postes de madera pintados a rayas verdes o azules: la lluvia no fomenta la clientela, pero los gondoleros desocupados permanecen estoicamente con la mirada perdida, tal vez recordando los tiempos que no les tocó vivir, en los que en vez de turistas llevaban a nobles con capa negra y máscara a alguna cita secreta, allá por el siglo XVIII.


Abordamos Venecia siguiendo los pasos de Hugo Pratt, el dibujante italiano de comics que creó, entre otros personajes, a Corto Maltés. La prolífica imaginación de Hugo Pratt junto con el detallado universo biográfico, cronológico y de recreación exacta de escenarios reales hace que sus personajes cobren vida más allá de la pura imaginación. Realidad y ficción se entrecruzan tanto que al final no se sabe discernir cuál es cuál. Y ahí es donde se encuentra la magia. En esa intersección que une esos dos mundos paralelos aparece Corto Maltés, que nos espera en la entrada del hotel dispuesto a acompañarnos por su ciudad. Nos sentimos exultantes de emoción. Iniciamos un recorrido por las viñetas de Fábula de Venecia.



En la corte Gregolina aparece de la nada un brocal de pozo con la piedra tallada como si fuera flexible mimbre. Crear delicada belleza, domar la piedra y transformarla en símbolos, en arcanos indescifrables que con el paso de los siglos adquieren propiedades mágicas, excitando la imaginación. El aparente sinsentido de estas obras, ya sean iglesias, estatuas, fachadas o brocales de pozo que requirieron en su tiempo de colosales esfuerzos, pericia, destreza e ingentes cantidades de dinero cobran sentido en el imaginario colectivo. Dotan a las ciudades de esa sensación ininteligible que emociona y que tinta la cruda realidad de un matiz fantástico en el que, tarde o temprano, todos acabamos refugiándonos.

Juan Manuel Marco Alcaraz

Si quieres recorrer Venecia con Corto Maltés no dudes en pasarte por el blog de Juan Manuel Marco Alcaraz, donde encontrarás diarios de diferentes viajes que al autor ha querido compartir con nosotros.
Si quieres más información sobre la obra de Hugo Pratt, visita este enlace.
Fabula de Venecia, aquí.

28 de noviembre de 2013

Invitación a la vida: "Embriaguémonos", de Charles Baudelaire

"Hay que estar siempre ebrio. Nada más: ésa es toda la cuestión. Para no sentir el peso horrible del Tiempo, que nos quiebra la espalda y nos inclina hacia el suelo, tenemos que embriagarnos sin parar. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como quieran, pero embriaguémonos. Y si alguna vez, en las escaleras de un palacio, en la verde hierba de una zanja, en la soledad sombría de nuestro cuarto, nos despertamos, porque ha disminuido o ha desaparecido nuestra embriaguez, preguntar al viento, a las olas, a las estrellas, a los pájaros, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que gira, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntarle: ¿qué hora es? Y el viento, las olas, las estrellas, los pájaros, el reloj, nos contestarán: "es la hora de embriagarse", para nos ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriaguémonos: embriaguémonos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud, como quieran."

Charles Baudelaire, 7 de febrero de 1864 en Le Figaro.


¿Quieres conocer más sobre Charles Baudelaire? Visita el apartado dedicado a él en la magnífica página amediavoz.com. Pincha aquí

10 de octubre de 2013

"Somos valientes", por B0712an

A veces, las más de las veces seguramente, las cosas se arreglan de dentro hacia fuera, empezando por nosotros mismos. El testimonio de B0712an es uno de los más valientes y reveladores ejercicios de reflexión y de madurez que he visto nunca. Puede que estos pequeños pasos nos ayuden a conocernos mejor. Aquí lo tenéis...

"Lo que está mal en mi vida personal es la inseguridad que tengo... Esa lucha conmigo misma cada día, el tener el valor de mirarme al espejo y decir 'soy grande' es algo que me da miedo...
Tengo miedo a ser dejada aparte o ser juzgada por quien no soy. Creo que es un problema con el que viviré siempre...


Por otra parte, mi egoísmo es algo que me come por dentro... Llegué a ser egocéntrica, creída y todo lo quería para mí...
Hasta que un día, muy poco a poco, me fui dando cuenta de la realidad. Puede que eso me haya hecho más humilde... De ser tan egoísta a vivir una realidad hay un camino largo pero que te cambia para siempre.


Creo que es mejor ser herido por la verdad que consolado por la mentira.
Ser feliz no significa que todo es perfecto. Significa que has decidido ver más allá de las imperfecciones."

B0712an
 

19 de septiembre de 2013

Que la vida iba en serio...

Una de las grandes referencias de los años de Universidad fue sin duda el poeta barcelonés Jaime Gil De Biedma.


Su poesía directa, nostálgica, de tono elegíaco y extremada sensibilidad marcaron para siempre a muchos compañeros de mi generación.
Especial repercusión en nuestras vidas tuvo este poema, que ya desde su título nos obliga a ver las cosas con la perspectiva de lo inasible y fugaz que es el Tiempo: "No Volveré a ser Joven"


Para conocer más sobre la vida de este extraordinario poeta podéis visitar este enlace, donde encontraréis un documental muy interesante.